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domingo, 27 de enero de 2013

Gempukku

El Gempukku, la ceremonia más importante en la vida de un samurai, conmemora el paso de la infancia a la vida adulta. Habitualmente, esta ceremonia tiene lugar a los catorce años de edad, aunque, dependiendo de las circunstancias, puede llevarse a cabo antes o después de esa edad (en el caso de un alumno muy prometedor... o en extremo torpe y véase que no será un adulto hasta superar el gempukku, tarde el tiempo que tarde).

Aunque la mayoría de los niños samurai comienzan su entrenamiento bastante antes de esta ceremonia, un samurai no necesita pasar por un aprendizaje; tras completar la ceremonia sus mayores les entregan sus espadas y es considerado, a partir de ese momento, un adulto con todas sus consecuencias. Cabe destacar que esta será la primera vez que el samurai toque espadas reales, y no los bokken de entrenamiento, ya que antes de superar el gempukku se les considera indignos de ello. Obviamente, a los samurais inexpertos rara vez se le dan las mismas responsabilidades que a sus hermanos mayores, pero disfrutan igualmente del respeto y estatus propio de los samurais desde que alcanzan la mayoría de edad.

La naturaleza de la ceremonia del gempukku varía considerablemente dependiendo del clan y la familia.

Mientras que los Doji prefieren realizar la ceremonia ofreciendo una oportunidad para la interacción en la corte, el gempukku de los Hida implica sobrevivir a una expedición a las Tierras Sombrías y regresar con la cabeza de un enemigo. En tiempos de guerra se ignoran a menudo las ceremonias de gempukku; los "futuros" samurais reciben su daisho y son enviados inmediatamente al frente.

Tras la prueba un shugenja bendice al nuevo samurai, y después este anuncia su nuevo nombre. La tradición indica que la elección pertenece solo al nuevo adulto, y suele mantenerse en secreto hasta ese momento de la ceremonia. Este momento siempre resulta de interés para la familia, ya que el nombre escogido y las razones para ello dicen muchísimo del carácter y las aspiraciones del nuevo samurai.

Por esto mismo muchos samurais escogen el nombre de antiguos héroes, de antepasados de gran fama o de samurais a los que admiran. Cabe decir que mantener el nombre infantil (que es raro, pero a veces pasa) se considera bastante inmaduro, no hablando muy bien dicha elección del nuevo samurai.

viernes, 18 de enero de 2013

La Ceremonia del Baño

Casa de Baños
Al igual que tomar el té, el baño es casi una ceremonia por derecho propio y ningún samurai digno de dicho nombre dejará de lado por mucho tiempo su aseo personal, a no ser por causas estrictas de fuerza mayor. Desde el cortesano Doji más refinado hasta el bushi Hida más brutal, todos pasan por el mismo ritual, con ligeras diferencias.

El baño como tal puede realizarse en dos lugares (tres, si contamos asearse en un rio o lago por pura necesidad). El primero es, por supuesto, en los baños de su domicilio particular, donde resida habitualmente. El segundo es, por supuesto, en una casa de baños pública.

El ritual, una vez comenzado, es idéntico en ambos lugares.

Primero el samurai pasa a una pequeña habitación, donde hay un surtido de estanterías, en cada una de las cuales hay apiladas correctamente una serie de tinas o cubos de madera pequeños, en cuyo interior hay unos cedazos de tela de algodón, blancos, limpios y suaves. El samurai toma el cubo y en su lugar deja sus ropajes y objetos personales, dejando siempre sus espadas debajo, lo más lejos de la ropa sucia. Muchas casas de baños y los hogares pudientes, tienen un artesano, que tomará las espadas con el debido respeto y, mientras su dueño se asea, las pulirá, limpiará y reparará posibles desperfectos en el lacado de las sayas. En todo caso el samurai puede evitar que las tomen para este proceso atando un trozo de tela blanca en las empuñaduras.

Desnudo ya, pasa a la sala de baños propiamente dicha, donde hay tinas de agua fría, para que las utilice para asearse adecuadamente. Junto a estas tinas, donde llenará su cubo, suelen disponerse de los jabones, más o menos perfumados y exóticos según las posibilidades del samurai o del nivel de la casa de baños. Con estos jabones, sentado en un pequeño taburete, y ayudado de los paños que había en el cubo, se asea meticulosamente. Una criada puede ayudarles a asearse el cuerpo o el cabello, teniendo cuidado siempre de no rozar al samurai con las manos, sino solo con la tela.

Si el samurai desea teñirse el pelo, este es el momento, asegurandose de que el tinte ha calado bien y no se va con el agua.

Una vez se ha aseado completamente y aclarado adecuadamente, el samurai puede pasar a la piscina. En las casas más pobres será de agua fría, siendo de agua caliente en las que puedan disponer de ello y teniendo, los más afortunados, sus baños alrededor de fuentes termales. La piscina puede ser un barreño de madera (rellenado con agua caliente por criadas), de piedra (en cuyo caso se calienta con un fuego exterior bajo esta) o una piscina natural. El samurai puede meterse en esta y relajarse. Dentro del baño, en este proceso, se puede charlar con otros samurais que se estén relajando igualmente en la piscina, y se puede tomar té o sake, acompañado de dulces (pero no de comidas más fuertes).

Cuando el samurai se ha relajado, sale de la piscina, envolviéndose en un kimono de baño, que es un kimono cálido y grueso de algodón (muy similar a un albornoz). Con éste se seca el cuerpo, simplemente por llevarlo puesto.

Una criada o el propio samurai dan un primer y cuidadoso peinado al cabello, empapado, sin escurrirlo, dejándolo suelto después.

A continuación viene otra parte meticulosa del aseo. Aquellos samurai que por peinado o por tener vello facial (o corporal en caso de las mujeres, aunque depende de cada una), el samurai es cuidadosamente afeitado por si mismo u otra criada, tras lo cual se aplican aceites y ungüentos destinados a cuidar la piel. Las mujeres pueden eliminar su vello con una pasta hecha a partir de miel, almendras en polvo y otras sustancias, que funciona como una crema depilatoria efectiva.

Tras la eliminación del vello, los samurais que pueden permitírselo se frotan en aceites y ungüentos diversos, para perfumar todo su cuerpo. Aquellos afortunados puede que dispongan de una criada capaz de dar masajes, con lo que la experiencia es relajante, a la par que se aseguran de una correcta asimilación del perfume deseado.

Acto seguido se da un segundo peinado al cabello, que se presiona suavemente con cedazos de algodón que se han calentado enrollados alrededor de una piedra que ha estado al fuego.

Seguidamente el samurai le presta atención a su higiene dental, limpiandose entre los dientes con un palillo de madera, para después frotarlos con un trozo de bambú con el extremo aplastado hasta hacer una especie de cepillo o pincel. Seguidamente, se masca una mezcla de menta, regaliz y otras hierbas, para eliminar malos olores, antes de abrillantarlos con un trozo de algodón primero y de seda después, muy finos.

Los oidos y nariz reciben un tratamiento igualmente ciudadoso, siendo limpiados con trapos humedecidos en perfume.

Las uñas de los pies son cuidadosamente recortadas, al igual que las de las manos (aunque algunas cortesanas se las dejan largas y se las esmaltan de colores).

Cabe destacar que todo pelo, uñas u otra parte corporal del samurai en cuestión se queman en unos pequeños braseros con incienso, delante del samurai. Así se asegura de que nadie utiliza maho contra el utilizando estos pedazos.

Seguidamente se realiza un tercer peinado del cabello, ya seco, y de ser necesario se recortan las puntas maltratadas (que nuevamente se queman). Las cortesanas y samurais coquetos de cualquier condición, se perfuman el cabello con diferentes aceites y perfumes, que en muchas ocasiones ayudan a elaborar complicados recogidos y peinados.

Acto seguido el samurai vuelve a la sala en la que dejó sus ropas y pertenencias, donde las criadas tendrán ropa limpia para que se vista (el conjunto que traían, lavada, u otro que tuviesen limpio, también funcionan a modo de tintorerías) y sus espadas listas e impecables, si se las confiaron al artesano.

Notese que en un baño comunal siempre habrá una o varias criadas, para velar por la virtud de las samurai-ko, o en defecto de éstas (o en añadidura) puede estar el yojimbo de la muchacha en cuestión, que permanecerá vestido en todo momento (en caso contrario no se contará como que esté velando por su virtud, sino siendo un samurai más bañándose).

También hay que destacar que los Unicornio, influenciados por costumbres gaijin, se bañan solos, solo permitiendo la ayuda de criadas cuando están ya vestidos.

Y en caso de un baño por necesidad en un lago o rio, el samurai y samurai-ko siempre llevarán un fundoshi (ropa interior) y éstas últimas también una venda en torno a sus pechos.

Como se puede ver, el baño es un proceso lento y meticuloso que puede llegar a llevar horas. Y, aún así, no es extraño que un samurai se bañe varias veces al día.

domingo, 13 de enero de 2013

El Cortejo de una Samurai-ko

Hay unas reglas a seguir por cualquier samurai interesado (formalmente, por supuesto) en una samurai-ko. Estas son las reglas que vosotros, como varones de la casta samurai, debéis seguir. Estas reglas y procesos se siguen aún cuando el matrimonio ha sido concertado de antemano, pues sirve a los novios para conocerse mejor, poco a poco y con seguridad.

No podéis presentaros vosotros mismos a la muchacha, necesitaréis que alguien lo haga en vuestro lugar, preferiblemente alguien de mayor estatus y que hable de vuestras virtudes, para que llaméis la atención, pero otra persona con vuestra misma posición es válida, e incluso en ocasiones excepcionales un criado puede hacerlo. Mientras más poderoso e influyente sea quien habla por vosotros, mayor será la estima en que os tenga la familia de vuestra prometida, pues indica que no sois un samurái cualquiera, sino el vasallo preferido o de confianza de alguien importante o con cierta categoría social.
Existen damas samurái que se dedican a esto profesionalmente en el Imperio, y son denominadas nakado (casamenteras). El clan de la Grulla es famoso por tener las mejores, pero cada clan tiene las suyas. Estas mujeres (y hombres, aunque menos) buscarán candidatas que se ajusten a vuestra posición social, pero si tenéis a alguien en mente decídselo. Por ejemplo, Ide Kotetsu, Embajadora del Unicornio ante el Emperador es una de ellas, siendo Otomo Hoketuhime otra, ambas de las más valoradas en el Imperio.
Haced regalos para cortejar. Una vez que alguien haya hablado de vosotros a la muchacha o sus tutores, podéis destacar mediante regalos que muestren vuestro interés por ella y que muestren que no sois pobretones que no podrá mantener a la familia que trata de formar. Mucho mejor si se lo da la persona que habla por vosotros, aunque puede hacerlo un criado. JAMÁS lo deis en persona ni visitéis el hogar, ni esperéis que os devuelvan el favor con otro. El regalo es simplemente algo que hay que hacer, y por educación se acepta, aunque no implica interés alguno por parte de la chica. Normalmente no se rechazan. Tampoco se devuelven, si el compromiso no llega a buen término.

Regalos no significa dinero. Recordad que sois samuráis, no comerciantes. Un presente puede ser prometer dedicar una victoria en una batalla determinada, escribir hermosos poemas alabando los talentos de la chica y hacer que se vuelvan famosos por toda la ciudad, o resolver un problema que tiene su familia. Por supuesto, también valen las típicas compras de objetos caros, como caballos de guerra Unicornio, kimonos de la seda de mayor calidad, etcétera. Sed imaginativos.

Si tenéis éxito, tendréis vuestra primera cita formal (miai) con la chica en cuestión. Llevad un pequeño obsequio (las samurai-ko no, solo los varones). El encuentro se realiza normalmente en un lugar neutral preparado para la ocasión, y en él estarán presentes la casamentera y los guardianes o padrinos de ambos. Se os harán preguntas para saber más de vosotros (aunque ya se habrán informado bien antes) y conoceros un poco mejor. Tras este interrogatorio en el que vuestro objetivo es venderos lo mejor posible e impresionar a la otra parte, os dejarán unos minutos a solas con la chica antes de acabar con el evento.

Ahora os toca volver a esperar otra vez. Si todo va bien, vuestra casamentera os comunicará que hay una segunda cita. Normalmente será una reunión con vuestros suegros para negociar la dote de la muchacha (la dote es el patrimonio que la chica aporta al matrimonio, normalmente formado por el ajuar de la hija y los regalos hechos por el futuro marido, pero es propiedad de la mujer, de forma que si se diera un divorcio la dote se la lleva con ella). A partir de ahora ascendéis de categoría y pasáis de ser candidatos a prometidos de la muchacha. Esto conlleva privilegios y obligaciones: privilegios en el sentido de que podéis visitar a la muchacha sin estar acompañados, dar paseos en público con ella o en privado con guardián; obligaciones en que tendréis que hacerle más presentes, defender su honor y su vida, y reunir la parte de la dote que os corresponde para poder casaros con ella.

Y luego queda la espera para la ceremonia de la boda, con todos sus preparativos.

lunes, 7 de enero de 2013

Amor y matrimonio

Aunque el concepto de amor es a menudo trágico en la literatura occidental, también es edificante.

No es así en Rokugan.

El amor apasionado no tiene cabida en el corazón de un samurai: sólo hay lugar para una devoción completa e incuestionable al propio daimyo. Cualquier otra emoción entra en conflicto con la propia devoción, enturbiando la lealtad. El amor apasionado es a menudo mal visto en los círculos samurai; es una emoción para la "gente baja", como los cortesanos y las geisha. Sólo en muy raras ocasiones una historia de amor acaba bien para un guerrero. Aunque esto sea lo normal y aceptado en Rokugan, los amantes que logran sobreponerse a las dificultades suelen ser vistos como heroicos y honorables. Los que no lo consiguen suelen terminar trágicamente, y a veces se les vilipendia.

Los matrimonios son concertados por los padres de los prometidos, y sólo ocasionalmente ambos sufren las agonías del romance. A menudo se utiliza un mediador para concertar el matrimonio, normalmente un miembro del Clan de la Grulla, que siempre está al corriente de los nacimientos de las familias reales de Rokugan. Los dos contrayentes suelen ser presentados algún tiempo después de su ceremonia de gempukku.

El día del matrimonio la novia viste de blanco, el color que simboliza la muerte, para mostrar que ahora ha muerto para su familia. Durante la ceremonia dejará caer esta vestidura blanca para mostrar otra roja, simbolizando su renacimiento. Tras la ceremonia hay pocas oportunidades para que florezca el romance. La novia es llevada aparte por la suegra para que aprenda todo lo que necesitará para ser una buena esposa, mientras el marido marcha en peregrinación hacia algún lugar sagrado para "celebrarlo". La celebración suele implicar que el samurai medite sobre esta nueva fase de su existencia, y sobre los cambios que necesitará hacer en su nueva forma de vida. Uno de los propósitos más sencillos de la Corte de Invierno es reunir a la gente para crear alianzas y cimentar tratos para el año entrante.

martes, 1 de enero de 2013

Festividades Rokuganesas

Las festividades que se detallan a continuación se celebran en todo el Imperio simultáneamente. Por supuesto existen festividades regionales y locales que solo se celebran en determinados lugares.

Cabe destacar que los campesinos trabajan todos los días del año y que no existen dias de descanso, medios o completos (como nuestro sábado y domingo). Los samurai, por supuesto, descansan en cualquier festividad excepto que sus tareas como guardias o yojimbos se lo impidan.

Festividades de Primavera:

Oshogatsu (Celebración del Año Nuevo), primer día del mes de la Liebre. Las familias se reúnen para dar gracias a los Cielos por entregarles otro año. Todos los samurai celebran su cumpleaños este día, por lo que es común el intercambio de presentes. Hay fuegos artificiales, desfiles y otras actividades. También se visitan las capillas familiares y otros templos. Se considera adecuado pasar el día con la familia en el hogar familiar. El Emperador se levanta con el alba y ruega a la Dama Sol que salga por ellos otro año más.

Festividades de Verano:

Festival del Crisantemo, sexto día del mes del caballo. Solo dura un día, pero durante tras dias antes, el día del festival y tres dias despues, los campesinos no trabajan. Se celebra el día que se cree que los Kami cayeron a la tierra y se honra a los fundadores de cada Gran Clan. El cuarto día tras el festival, sin embargo, la gente no sale de sus casas, ya que se cree que es cuando Fu Leng cayó a la tierra y esa noche el mal ronda todo el Imperio.

Festividades de Otoño:

Festival del Bon (Festival de los Muertos), ultimo día del mes del Perro (y del Otoño).  Es un festival muy sobrio. Durante el día se muestran en las calles representaciones de los Dragones Elementales, de los Kami y de los grandes héroes del pasado. Los espíritus de los fallecidos están más cerca esta noche que cualquier otra del año, y hay muchos samurai que ayunan y rezan todo el día para entrar en comunión con ellos y pedir consejo, iluminación y sus bendiciones. Al caer la noche se encienden linternas de papel en las que se ha escrito los nombres de los fallecidos ese año, para que puedan ver el mundo de los vivos una última vez, lo cual es una bendición para ellos.

Festividades de Invierno:

Toshi no Ichi (Festival de Fin de Año), vigésimo octavo día del mes del Tigre (día anterior al primer día de la Primavera). Durante este día los templos se limpian con agua pura y se llenan de inciensos protectores, al igual que las casas de los samurai (los campesinos han de conformarse con paja bendecida por los templos). Se preparan altares llenos de pastelillos y sake. Al amanecer se vacían templos y casas y la gente sale a las calles a celebrar el fin del año, hasta que al atardecer todos los templos hacen sonar sus campanas cuarenta y nueve veces (siete veces siete), momento en el cual todo el mundo marcha a los templos a rezar para que el Emperador les bendiga con un nuevo año.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La ceremonia del té

La ceremonia normal del té consiste en las siguientes fases: a) una comida ligera, llamada kaiseki; b) el naka-dachi, o pausa intermedia; c) el goza-iri, que es la fase principal de la que se sirve un tipo de té espeso y f) el usucha, fase final, en la que se sirve té claro. La ceremonia completa dura unas cuatro horas, aunque muchas veces se limita a la última fase o usucha, que dura alrededor de una hora.

Primera fase

Los invitados, en número de cinco, se reúnen en la sala de espera. El maestro de ceremonias aparece y los conduce, por el camino del jardín hasta la sala de ceremonias. A un lado del camino hay un recipiente de piedra con agua fresca, en el que los invitados se lavan las manos y se enjuagan la boca. La entrada a la sala de ceremonia es muy baja, lo cual quiere decir que los invitados tienen que entrar a gatas, como gesto de humildad. En la sala hay un horno de albañilería fijo o bien un brasero portátil, para calentar el agua. Cada invitado se arrodilla ante la capilla o tokonoma y hace una reverencia respetuosa. A continuación, con su abanico plegable colocado ante sí, admira la estampa o pintura colgada en la pared de la tokonoma. Luego hace las mismas operaciones ante el hornillo o brasero. Una vez que todos los invitados han terminado de admirar estos artículos, se sientan; el invitado principal se coloca más cerca que los demás del maestro de ceremonias. Una vez que éste y los invitados han intercambiado las cortesía de rigor, se sirve la kaiseki, que termina con unos dulces a manera de postre.

Nakadachi

Cuando el maestro de ceremonias lo indica, los invitados se retiran a un banco destinado a ello, colocado en el jardín interior que rodea a la casa de té.

Goza-iri

El anfitrión hace sonar un gong de metal, situado cerca de la sala de ceremonias, con lo cual indica el principio de la fase principal del rito. La costumbre establece que el gong se haga sonar cinco o siete veces. Después de repetir las abluciones purificadoras en el recipiente de agua fresca, los invitados vuelven a entrar en la sala. Un ayudante retira las persianas de juncos que cubren las ventanas por fuera, con el fin de dar más luz al interior. La estampa o pintura ha desaparecido y, en su lugar, se ve en la tokonoma un recipiente con flores artísticamente arregladas. Los recipientes de cerámica para el agua y el té están ya colocados en sus sitios. A continuación, entra el maestro de ceremonias, que lleva en sus manos la tetera, con el agitador de bambú dentro y el cucharón de bambú encima. Los invitados admiran el adorno floral y la tetera, igual que hicieron anteriormente con la estampa y el brasero, al principio de la primera fase. El maestro se retira a la sala de los preparativos y no tarda en volver con ele recipiente para el agua sobrante, la cuchara y el soporte para la tetera o la cuchara. A continuación, limpia el recipiente del té y el cucharón con un paño especial que recibe el nombre de fukusa y enjuaga el agitador en el cuenco del té, después de verter en éste agua caliente del recipiente colocado al fuego. Luego, vierte este agua en el recipiente destinado a ello y limpia el cuenco con el chakin (paño de hilo).

El maestro de ceremonias levanta el cucharón y el recipiente del té y coloca el matcha (tres cucharadas por invitado) en el cuenco ; a continuación, llena el cucharón de agua caliente, que toma del recipiente colocado al fuego, vierte un tercio del agua en el cuenco y devuelve el resto al recipiente. Luego agita la mezcla con el agitador de bambú, hasta que adquiere un aspecto y consistencia similar a una sopa de guisantes espesa. Esta mezcla recibe el nombre de koicha. El matcha que se utiliza para estafase de la ceremonia está hecho de las hojas jóvenes de plantas que tengan más de veinte años de edad (hasta un máximo de setenta o más años). El maestro de ceremonias coloca el cuenco en su lugar correcto cerca del brasero o el hornillo y el invitado principal se desplaza sobre sus rodillas para tomar el cuenco. Este invitado hace una inclinación a los demás y coloca el cuenco en la palma de su mano izquierda, al tiempo que lo sujeta por uno de los lados con la derecha. Toma un sorbo, alaba su sabor y toma otros dos o más sorbos. Luego limpia la parte del borde que ha tocado con los labios, sirviéndose de una de las servilletas de papel (kaishi) , y pasa el cuenco al invitado siguiente que repite las operaciones del invitado principal. El cuenco pasa luego sucesivamente a los demás invitados hasta que todos han bebido su parte del té. Una vez que ha terminado el último invitado, éste devuelve el cuenco al invitado principal, que lo entrega al maestro de ceremonias.

Usucha

Se diferencia del koicha sólo en que el matcha que se utiliza está hecha de las hojas jóvenes de plantas que tienen entre tres y quince años de edad. La mezcla verde que se consigue así tiene consistencia espumosa.

Las normas que se observan en esta parte de la ceremonia son similares a las que rigen el koicha, con las siguientes diferencias:

1 - El té se prepara individualmente para cada invitado con dos (o dos y media) cucharadas de matcha. Cada invitado debe beber su cuenco entero.

2 - Cada invitado debe limpiar la parte del borde del cuenco que ha tocado con los labios con los dedos de su mano derecha y luego limpiarse los dedos con una kaishi.

Una vez que el maestro de ceremonias ha sacado los utensilios de la sala, hace una reverencia en silencio ante los invitados con lo cual indica que el rito ha terminado.

Los invitados entonces abandonan la sukiya, seguidos por la mirada del maestro de ceremonias.

martes, 25 de diciembre de 2012

Ceremonia del Seppuku

El suelo se cubre con esferas futon de paja. En el centro se coloca un gran cojín blanco. A la derecha de este se coloca una bandeja con papel de arroz, un pincel y un tintero. A la izquierda un cubo de madera. La katana en los ganchos superiores y la saya (vaina) del wakizashi debajo. El kaishanu-nin (se trata de una persona de confianza que se encarga de cortarle la cabeza) debe situarse junto al cubo, ligeramente detrás del que realiza el seppuku.

El que realiza el Seppuku se arrodilla y medita hasta encontrar la muga, el estado de paz interior. Coge la bandeja y la pone delante de el. Mezcla la tinta y escribe en el papel de arroz su Haiku en caracteres kanji (caracteres japoneses), que serán recitados por él mismo antes de continuar con la ceremonia. Después devuelve la bandeja a su sitio.

Un ayudante entra con otra bandeja blanca con un vaso de cerámica y una pequeña botella de sake. El ayudante se arrodilla delante de él y se saludan. El que realiza el seppuku se sirve en el vaso y levantándolo bebe dos pequeños sorbos , una pausa y otro dos sorbos y devuelve el vaso a la bandeja. El ayudante se retira con la bandeja a otro lado de la habitación.

Después de esto se espera que el que realiza el seppuku diga unas palabras del motivo por que realiza este acto para devolver el honor a su familia. Termina haciendo una reverencia a todos los presentes. Enderezándose, debe de despojarse de las prendas que le cubran el torso, sujetando las mangas del kimono bajo las rodillas.

El ayudante se aproxima con otra bandeja blanca con el wakizashi, la espada debe de estar en vuelta en papel de arroz, sujeta por tres puntos con una cuerda roja. Solo debe dejarse descubierta 3 centímetros de la hoja y el puño del arma. La espada debe de quedar apuntando hacia la izquierda, con el filo hacia el que realiza el seppuku .El ayudante se arrodilla de nuevo, saluda y se levanta y rodea por la derecha hasta situarse un poco mas atrás del Kaishanu-nin arrodillándose.

Entonces el que realiza el acto, coge el wakizashi y empieza a cortar desde el lado izquierdo del abdomen ligeramente por debajo del ombligo hacia la derecha. El segundo corte sube hacia el corazón. Entonces el Kaishanu-nin corta la cabeza para evitar que el dolor se muestre en el rostro evitando así el deshonor. Las espadas deberán de entregarse a su familia.

Sin el consentimiento de su Señor, un samurai NO DEBE hacerse el seppuku, ya que esto seria considerado también un deshonor. El samurai deberá de pasar toda la noche anterior a la ceremonia meditando sobre su vida y orando a sus antepasados para que le perdonen.